Los terremotos, aunque muchas veces se asocian a zonas lejanas o altamente sísmicas como Japón o América Latina, también son una amenaza real para nuestro entorno más cercano. La provincia de Alicante, y en particular la ciudad de Torrevieja, ha vivido en el pasado episodios sísmicos significativos, como el devastador terremoto de 1829 que marcó la historia del Bajo Segura. Estos antecedentes, sumados al crecimiento poblacional y turístico de la zona, hacen que la prevención y detección temprana de riesgos sísmicos sea un tema prioritario.

Por ello, desde el TI·LAB (Laboratorio Universitario de Turismo Inteligente), hemos querido conversar con José Melgarejo, tecnólogo superior del Instituto Universitario de Investigación Informática (IUII) de la Universidad de Alicante, para conocer de primera mano cómo la Inteligencia Artificial puede contribuir a mejorar los sistemas de alerta temprana frente a terremotos y tsunamis. Su experiencia y trabajo en este campo nos ofrecen una visión esperanzadora sobre cómo la tecnología puede salvar vidas.

TI·LAB (Laboratorio Universitario de Turismo Inteligente):
José, muchas gracias por atendernos. Nos gustaría comenzar hablando del papel que juegan los terremotos como fenómeno natural. Aunque muchos piensan que solo son un riesgo en zonas como Asia o América, en Europa también han tenido efectos devastadores. ¿Qué reflexión haces al respecto?

José Melgarejo (Tecnólogo Superior del IUII):
Efectivamente. Aunque en España, por ejemplo, los terremotos suelen ser de magnitud moderada, eso no significa que el riesgo sea bajo. El terremoto de Lorca en 2011 tuvo una magnitud de 5,1 y causó nueve fallecidos. Este tipo de eventos demuestran que, más allá de la fuerza del sismo, la vulnerabilidad estructural y el tiempo de respuesta son factores clave para minimizar daños.

TI·LAB:
Uno de los principales objetivos de nuestro laboratorio es impulsar la innovación tecnológica aplicada al territorio. En ese sentido, nos interesa especialmente cómo se puede usar la Inteligencia Artificial para mejorar la detección y gestión de estos riesgos. ¿Nos puedes contar qué estáis desarrollando en esta línea desde el IUII?

José Melgarejo:
Claro. En colaboración con otros grupos de la Universidad de Alicante, estamos diseñando una plataforma que integra datos sísmicos en tiempo real procedentes de fuentes internacionales como el USGS (Estados Unidos), el EMSC (Centro Sismológico Euromediterráneo) o el Instituto Geográfico Nacional. Gracias a algoritmos de IA, podemos analizar rápidamente las características físicas de un terremoto y predecir si podría generar un tsunami. La clave está en ganar tiempo: segundos o minutos que pueden marcar la diferencia para activar alertas tempranas.

TI·LAB:
Ese enfoque va muy en línea con una de nuestras líneas estratégicas, el desarrollo de sistemas de innovación tecnológica que fortalezcan la resiliencia de los destinos turísticos. ¿Esta plataforma será de uso restringido o está pensada como solución abierta?

José Melgarejo:
La idea es que sea de código abierto y accesible a centros de investigación, organismos de protección civil o incluso desarrolladores de apps. De momento ya hemos habilitado versiones preliminares para su testeo, aunque sigue en fase de consolidación. No pretende sustituir el trabajo de los sismólogos ni los protocolos oficiales, sino complementarlos y reforzar las capacidades de respuesta.

TI·LAB:
Nos parece un enfoque muy acertado. Desde el TI·LAB, que está conformado precisamente por investigadores tanto del Instituto de Investigaciones Turísticas (IUIT) como del IUII, apostamos por este tipo de sinergias interdisciplinares. ¿Cómo ves el papel de los laboratorios mixtos como el nuestro en proyectos de esta naturaleza?

José Melgarejo:
Son fundamentales. En este caso concreto, tener equipos que entienden tanto la lógica del dato como la del territorio permite desarrollar soluciones útiles, adaptadas a las necesidades reales. Y si hablamos de destinos turísticos, donde el impacto de un tsunami o terremoto puede ser doble —por su población residente y por el volumen de visitantes—, la colaboración entre turismo, informática y gestión del riesgo es más necesaria que nunca.

TI·LAB:
En ese sentido, estamos trabajando para convertir a Torrevieja en un laboratorio vivo (Living Lab) de soluciones tecnológicas aplicadas al turismo, y la predicción de riesgos naturales es uno de los temas que más nos interesan. ¿Qué próximos pasos tenéis previstos en este proyecto?

José Melgarejo:
Ahora mismo estamos afinando el modelo predictivo y mejorando la integración de datos de distintas fuentes. El siguiente paso será desarrollar sistemas de visualización más intuitivos y accesibles, de forma que los resultados se puedan aplicar en herramientas de uso directo para la ciudadanía, como apps de alerta, y también para técnicos de protección civil.

TI·LAB:
Desde luego, esa línea de trabajo se alinea perfectamente con nuestra visión de un turismo inteligente, resiliente y tecnológicamente avanzado. Muchas gracias, José, por compartir con nosotros este apasionante proyecto.

José Melgarejo:
Gracias a vosotros. Es un placer poder colaborar con espacios como el TI·LAB, que fomentan este tipo de diálogos entre ciencia, territorio y sociedad.

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