El reciente informe de SEGITTUR sobre los Sistemas de Inteligencia Turística (SIT) en la Red de Destinos Turísticos Inteligentes confirma la necesidad de impulsar la transformación digital del sector como vía para reforzar la resiliencia y sostenibilidad turística. Según el documento, la implantación de un SIT permite a los destinos disponer de un entorno único donde integrar datos de alojamiento, perfil del turista, movilidad, gasto o reputación online, entre otros. Este ecosistema de información alimenta cuadros de mando y modelos predictivos que optimizan la toma de decisiones estratégicas.
El informe destaca también que muchos destinos afrontan retos comunes, como la dotación de perfiles técnicos especializados, el coste de adquisición y mantenimiento de datos, o la necesidad de normalizar procesos para garantizar la interoperabilidad de los sistemas. En este sentido, la colaboración entre destinos y la coordinación con la futura Plataforma Inteligente de Destinos (PID) se consideran líneas clave para lograr un modelo de inteligencia turística escalable y sostenible a largo plazo.

Otro punto relevante es la importancia de contar con fuentes de datos variadas y actualizadas, tanto públicas como privadas. De hecho, la mayoría de SIT analizados incorporan datos con recurrencia mensual o incluso diaria, lo que permite a los gestores turísticos reaccionar de forma ágil ante cambios en la demanda, anticipar la estacionalidad o medir impactos económicos y sociales en tiempo real. Casos de éxito como los de Costa del Sol, Valencia o Sevilla demuestran que contar con una Smart Office y alianzas con proveedores de datos es esencial para mantener un flujo de información robusto.
Aquí es donde iniciativas como TI·LAB cobran especial relevancia. Este laboratorio, impulsado por la Universidad de Alicante y el Ayuntamiento de Torrevieja, contribuye de forma directa a fortalecer la cultura del dato y la innovación tecnológica en destinos turísticos. A través de sus líneas de trabajo en I+D+i, formación especializada y proyectos piloto tipo LivingLab, TI·LAB ayuda a definir metodologías adaptadas a cada territorio y fomenta la capacitación de perfiles profesionales capaces de gestionar y explotar estos sistemas de forma eficaz.
Además, TI·LAB fomenta la transferencia de conocimiento entre universidad, administración y sector privado, facilitando que la inteligencia turística no quede en teoría, sino que se convierta en soluciones reales y aplicables. En un escenario donde cada vez más destinos necesitan medir, prever y diversificar su oferta, contar con apoyos como el de TI·LAB resulta un valor diferencial para transformar datos en conocimiento estratégico, mejorar la toma de decisiones y reforzar la competitividad turística.
Este informe, junto con el trabajo de agentes como TI·LAB, evidencia que avanzar hacia un modelo turístico basado en datos y evidencias no es una opción, sino una condición indispensable para afrontar los desafíos de sostenibilidad, digitalización y competitividad que demanda el turismo del siglo XXI.
Fuente: Segittur
