El desarrollo de destinos turísticos inteligentes no depende únicamente de la digitalización o la implantación de tecnologías avanzadas, sino también de un factor cada vez más determinante: el comportamiento de las personas que interactúan en el ecosistema turístico.
En esta línea, un reciente estudio publicado en Current Issues in Tourism profundiza en el concepto de citizenship behaviour en turismo, entendido como el conjunto de acciones voluntarias, responsables y proactivas que llevan a cabo turistas, residentes y profesionales del sector, contribuyendo al funcionamiento eficiente y sostenible de los destinos.
A través de una revisión sistemática de 111 investigaciones publicadas entre 2015 y 2025, el estudio evidencia cómo este concepto ha evolucionado desde enfoques tradicionales vinculados al comportamiento organizacional hacia una perspectiva mucho más amplia, donde se integran aspectos como la sostenibilidad, la implicación emocional con el destino o la participación activa en la experiencia turística.

Uno de los elementos más relevantes que identifica la investigación es la complejidad de los factores que influyen en estos comportamientos. Por un lado, destacan variables internas como la motivación personal, el apego al lugar o el sentido de pertenencia. Por otro, cobran especial importancia factores externos como la calidad de la gestión del destino, la confianza, la percepción de seguridad o el vínculo con la marca turística.
Los resultados ponen de manifiesto que fomentar este tipo de conductas tiene efectos directos y positivos: mejora la calidad del servicio, refuerza la sostenibilidad ambiental y social, incrementa la satisfacción y fidelidad de los visitantes, y contribuye al bienestar general de la comunidad local. En otras palabras, el turismo deja de ser una actividad pasiva para convertirse en un proceso colaborativo.
En este contexto, iniciativas como TI·LAB, el Laboratorio Universitario de Turismo Inteligente de Torrevieja, adquieren una relevancia estratégica. Este laboratorio, impulsado por el Ayuntamiento de Torrevieja y la Universidad de Alicante, trabaja precisamente en la construcción de modelos turísticos donde la innovación tecnológica se complementa con la innovación social.
A través de sus diferentes líneas de actuación —formación, investigación, emprendimiento y Living Lab— TI·LAB promueve un enfoque integral del turismo inteligente, en el que la participación activa de todos los agentes (administración pública, empresas, ciudadanía y visitantes) resulta fundamental para garantizar la sostenibilidad y competitividad del destino.
En particular, el enfoque Living Lab permite experimentar en entornos reales cómo influyen estos comportamientos en la dinámica del destino, facilitando la creación de soluciones innovadoras basadas en datos, pero también en la comprensión de las interacciones sociales. Este tipo de aproximación es clave para trasladar los avances teóricos, como los que plantea este estudio, a la gestión práctica de los destinos.
Asimismo, TI·LAB contribuye a identificar nuevas formas de gobernanza turística más colaborativas, en las que se fomenta la corresponsabilidad y el compromiso de todos los actores implicados. Este enfoque no solo mejora la experiencia turística, sino que también fortalece la resiliencia del destino frente a los desafíos actuales, como la masificación, el cambio climático o la transformación digital.
En definitiva, este trabajo refuerza una idea fundamental: el futuro del turismo no se construye únicamente con tecnología, sino con personas. Activar comportamientos responsables, participativos y alineados con los valores del destino será clave para avanzar hacia modelos turísticos más sostenibles, inteligentes y centrados en el bienestar colectivo. Un ámbito en el que TI·LAB ya está desempeñando un papel destacado, posicionando a Torrevieja como un referente en innovación turística.
Referencia del estudio: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/13683500.2026.2633156
