El turismo es un ámbito de estudio y gestión especialmente complejo, en el que confluyen dinámicas territoriales, económicas, sociales y ambientales. Sin embargo, en un contexto marcado por la digitalización y el auge de la ciencia de datos, cada vez es más necesario que estos conocimientos dialoguen con disciplinas como la ingeniería informática.
La semana pasada tuvimos la oportunidad de trabajar esta conexión en el aula, en el marco del Máster en Ciencia de Datos de la Universidad de Alicante. La sesión estuvo orientada a acercar al alumnado (procedente mayoritariamente del ámbito de la ingeniería informática) a las principales características del dominio turístico, así como a sus retos actuales.

El objetivo no era tanto profundizar en técnicas específicas, sino proporcionar el contexto necesario para que los futuros especialistas en datos comprendan mejor la naturaleza de los problemas a los que pueden enfrentarse en este sector. Se abordaron cuestiones como la complejidad del territorio turístico, la estacionalidad, la presión sobre los recursos, la gobernanza de los destinos o la importancia de la sostenibilidad.
En este sentido, uno de los mensajes clave fue que los datos no son neutros: requieren ser interpretados desde el conocimiento del dominio. Sin esta base, el riesgo de generar análisis poco relevantes o incluso erróneos aumenta considerablemente.
La sesión sirvió también para presentar el caso del TI·LAB como ejemplo de cómo avanzar en esta necesaria integración de disciplinas. Este espacio de innovación, impulsado conjuntamente por el Instituto Universitario de Investigaciones Turísticas y el Instituto Universitario de Investigación Informática de la Universidad de Alicante, en colaboración con el Ayuntamiento de Torrevieja, constituye un entorno real de trabajo multidisciplinar.
En el TI·LAB, perfiles procedentes del turismo y de la informática colaboran para abordar retos concretos de los destinos, explorando soluciones basadas en datos y en tecnologías avanzadas, como los gemelos digitales. Este tipo de iniciativas permite no solo generar conocimiento aplicado, sino también construir un lenguaje común entre disciplinas que tradicionalmente han trabajado de forma separada.
En definitiva, formar a los futuros profesionales en esta lógica multidisciplinar es un paso imprescindible para avanzar hacia modelos de gestión turística más inteligentes, sostenibles y adaptados a los retos actuales.
